En un artículo anterior os hemos hablado de los pasos a seguir para crear el armario empotrado o a medida que se adapte a tus necesidades. Hoy os contamos un poco más sobre los sistemas de apertura.

Las puertas de un armario son la parte más visible por lo que se convierten en un elemento estético que dará sentido a la decoración del hogar. Elegir la puerta equivocada, tanto en apertura como en estética, puede causarte más de un quebradero de cabeza.

Puertas abatibles

Requieren un espacio libre igual o mayor a su anchura para poder abrir con comodidad y acceder al interior. Si no tienes problema de espacio en la habitación puedes elegir este tipo de puerta en el acabado que más te guste: madera, lacado, vidrio… Además, te aconsejamos que para mayor comodidad cada puerta no supere los 60 centímetros.

Puertas correderas

No requieren espacio libre. Las puertas se deslizan gracias a un sistema de carriles, superior e inferior, nivelados. Este tipo de puertas es recomendable en habitaciones pequeñas donde se necesita optimizar el espacio.

Una de las grande ventajas es que permiten ganar hasta un metro cuadrado de espacio (frente) aunque suelen tener más profundidad para que las puertas al correr no rocen con el interior. Además, ten en cuenta que al mover una puerta, algún panel siempre va a quedar bloqueado.

Puertas abatibles

Gracias a las guías en la parte superior e inferior, las puertas se pliegan y extienden al cerrar y abrir el armario como si fueran un acordeón. La ventaja, al igual que las puertas abatibles, es que al abrirlas puedes ver la ropa o el interior del armario de una sola vez y es más fácil acceder al su contenido.

¿Quieres conocer más? Te asesoramos y aconsejamos teniendo en cuenta el espacio, tus preferencias y necesidades. ¿Hablamos?

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